Las bicicletas eléctricas disponen de un motor eléctrico para asistir al ciclista cuando así lo requiera. Se acciona el motor y se selecciona el nivel de asistencia, se comienza a  pedalear, y se cambian las marchas como en cualquier bicicleta convencional. A partir de aquí según asistencia y marchas seleccionadas se consigue realizar cualquier trayecto con el esfuerzo que cada uno escoja hasta una velocidad de 25 km/h.  En el momento que  dejes de pedalear el motor dejará de funcionar. También deja de funcionar superados los 25 km/h, a partir de aquí si superas esta velocidad es gracias a las piernas, no al motor (a no ser que sea una bicicleta eléctrica de 45 Km/h).